La pequeña
Amillia podrá volver a casa diecisiete semanas
después de nacer con 284 gramos de peso y 24,13
centímetros de altura.
Fue el 24 de octubre, a las 21
semanas y seis días de embarazo, cuando el
alumbramiento típico ocurre entre las 37 y 40
semanas.
Los médicos confían en que podrá
hacer vida normal, aunque se tendrá que medicar
contra el asma.
Amillia Taylor ostenta el mérito
de haberse convertido en el primer bebé que
sobrevive tras un período de gestación inferior a
las 23 semanas.
La pequeña ha nacido en Miami a
las 21 semanas de gestación y, a
pesar de que los médicos no le pronosticaban
muchas posibilidades de sobrevivir, ya ha tomado
su primer biberón y se prepara para irse a casa, a
pesar de nacer con 284 gramos de peso y 24,13
centímetros de altura.La mayoría de estos
bebés no sobrevive; es un verdadero
milagro
El doctor neonatólogo William
Smalling del Baptist Children's, hospital donde
nació Amillia, ha reconocido que "la mayoría de
estos bebés no sobrevive" y que el mero hecho de
que la pequeña siga con vida "es un verdadero
milagro".
La bebé ha padecido dificultades
respiratorias, una leve hemorragia cerebral y
problemas digestivos que, aunque no le
crearán problemas a largo plazo,
motivaban que los médicos no fueran "muy
optimistas", tal y como afirmó Smalling, que
también reconocía que "fue una atención excelente,
pero también cuestión de
suerte".
Paul Fassbach, su médico desde el
segundo día ha reconocido que "el cerebro es lo
más importante, pero su pronóstico es
excelente.
"Ahora es como un bebé de
verdad"
La madre de Amillia, Sonja Taylor,
no podía contener su alegría cuando su hija
recibió el alta: "era difícil imaginar que
llegaría tan lejos, pero ahora está
empezando a parecer un bebé de
verdad".
El nivel de
supervivencia para un niño nacido a las 23 semanas
de embarazo es del 30%
Sonja reconoce que lo peor hasta
ahora ha sido no haber podido tenerla hasta seis
semanas más tarde de su nacimiento y tener que
mirarla "únicamente a través del
plástico".
La bebé ha estado en una
incubadora y recibiendo oxígeno desde su
nacimiento dentro de la unidad neonatal del
hospital, dado que el nivel de supervivencia para
un niño nacido a las 23 semanas de embarazo es del
30%.
Sus padres eligieron el nombre de
Amillia que significa resistente, luchadora y
trabajadora, por todo lo que la pequeña ha pasado.
Primer hijo de la
pareja
Amillia fue concebida in
vitro y su parto fue mediante cesárea y es la
primogénita de Eddie y Sonja Taylor que
pronto adoptarán una hija de 16
años, Jacquiria Cade.
El padre, Eddie, tiene 46 años y
es ingeniero eléctrico mientras que Sonja, de 37,
era maestra en la Optimist Academy de
Richmond-Perrine, una escuela alternativa que se
vio obligada a abandonar cuando la niña
nació.
La pequeña Amillia tendrá
que medicarse contra el asma, y tomará
vitamina E para su piel; a pesar de lo que podrá
hacer vida normal, teniendo en cuenta que se le
proporcionarán cuidados de seguimiento y sus
padres tendrán que tomar precauciones cuando la
bañen además de proveerle oxígeno suplementario
por el momento.
"Ha avanzado mucho, aunque sigue
delicada", afirmaba Smalling. "Al fin y al cabo,
aún no debería haber nacido".
El Insituto de Iowa
registra los prematuros
Cuando los médicos afirmaron que
Amillia era la niña más prematura que había
sobrevivido, citaban el registro nacional de la
Universidad de Iowa, que contiene listas de los
bebés aparecidos en la publicaciones médicas y
medios de comunicación.
Amillia tiene opciones de figurar
en el Libro Guinness de los
Récords.